viernes, 12 de marzo de 2010

A veces siento el miedo de la incertidumbre punzando claro.
Y no puedo evitar más preguntarme: ¿Cuanto más dejaré que el miedo tome el volante y dirija?
Me está manejando antes, y parece tener un vago y persistente clamor.
Pero últimamente estoy comenzando a encontrar que yo debería ser quién este detrás de el volante.
Lo que el mañana trae, estaré allí con los brazos abiertos y los ojos abiertos.
Pues si decido renunciar a la oportunidad de ser uno del enjambre, ¿elegiré agua por encima del vino y sostendré mi propio mando?
Me está conduciendo antes y parece ser la manera que todos los demás estén alrededor.
Pero últimamente estoy empezando a encontrar que cuando me conduzco mi luz se encuentra.
Pues lo que el mañana trae, estaré allí con los brazos abiertos y los ojos abiertos.
¿Matarías a la reina para aplastar la colmena?
¿Elegirías agua por sobre el vino, tener el volante y conducir?
Incubus]

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